Nuestro Primer Campeonato

A 50 años del primer campeonato, mi familia juntó tres generaciones en esa cancha, abuelos, padres e hijos quinceañeros en mi caso. Todos Fortineros de pura cepa desde que bajaron de los barcos y anclaron en el puerto sin agua pero llenos de esperanzas en el barrio de Liniers.

Es que desde ahí peregrinamos, todos en esa tarde de Diciembre del 68, las dos ramas de mi familia pero sacando cuentas o pasando revista de ese domingo, a mi me parece que también estuvo el Espíritu Santo, tenia la 10 en la espalda o sea, se puso a todos en el lomo, mejor no se podía jugar.

Ahora que el bronce, aunque no sea de bronce, lo inmortaliza para siempre. Estoy absolutamente seguro que Daniel Willington, el genio que destapó su propia botella aquella tarde del Gasómetro, esa tarde se propuso ser Campeón, nos sacó de una letanía de virginidades que parecían no tener fin.

A mis 15 años debutar era toda una promesa de aventuras y placeres desconocidos y ese mundo nuevo se me hizo justamente presente, en esa primera vez, garpando por supuesto por el valor de una entrada Popular nada menos que en cancha de los Cuervos porque la primera vez es distinta de todas, las que luego se sucedieron podrán haber tenido más o menos brillo pero como la primera vez no habrá otra igual.

Recordarlo es volver a festejarlo y eso hago precisamente aunque mi familia se haya desmembrado con el lógico paso de los años.

Medio siglo no es poco y se lo cuento a mis hijos y les hablo de la caminata desde Av. La Plata hasta Liniers y el chapuzón en la pileta, porque como canta Fito, “Hay recuerdos que no voy a borrar, personas que no voy a olvidar y silencios que prefiero callar”.

Solo como homenaje a los que partieron antes, aunque estoy seguro que me escuchan y cantan al lado mío…